Siempre rondó por mi cabeza la idea de que algo
importante debía hacer en este mundo y
al igual que muchas personas me preguntaba cuál era mi misión, cual era ese
papel pequeño o grande pero de suma importancia, el cual debía desempeñar y en
qué momento llegaría.
Una tarde regresando de una diligencia laboral,
iba sentado en un transporte publico junto a algunas otras personas, en otras
palabras un día común para esa etapa de mi vida, en ese momento una señora sube
al transporte con sus tres hijos, dos niños pequeños y una niña que
aparentemente era la mayor, le ofrecen
el asiento reservado y se acomoda junto a sus dos hijos, su hija se queda
parada junto a ella, sujetada con sus pequeñas manos al asiento de su madre. Al
percatarme de la escena me levanto de mi asiento, levanto a la niña y
amablemente la siento en mi lugar sin imaginar que unos segundos después es vehículo
que nos transportaba haría una maniobra en la cual muchas personas salen
lastimadas, la mayoría de ellas las personas que íbamos paradas.
Desde el momento que bajé del vehículo toda esa
experiencia me hizo pensar en que tal vez ese fue “mi momento”, estuve donde
tenía que estar, puse a esa niña en un sitio seguro y evite un accidente que
pudo ser grave para ella. Pero no solo esa idea rondaba por mi mente, poco a
apoco un extraño vacío iba creciendo dentro de mí, ya que si ese fue mi gran
momento ¿qué sentido tendría mi vida de ese día en adelante?, pensé en la
muerte, pensé que luego de ese momento lo único lógico sería que mi vida acabe,
que tal vez es fin estaba cerca para mí.
Luego de un tiempo, y al ver que mi vida no
había llegado a su fin, comprendí que, para que suceda ese momento que tuve,
esa experiencia y suceda de la forma en que sucedió, no podría ser posible sin
una infinidad de decisiones y circunstancias propias y externas que me habían
acompañado toda la vida. Partiendo desde la decisión de subir a ese vehículo en
particular, la necesidad de ir por esa ruta por cuestiones laborales, la
carrera que estudié para obtener ese trabajo, el haber terminado la escuela, la
posibilidad de mi familia de darme educación y hasta los modales y cortesías
que aprendí de mi familia. Es así que comprendí que no debemos perder nuestro
tiempo buscando el gran momento de nuestra vida, sino que toda la vida es sólo
un gran momento.
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